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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cottage Wold

          Los que habéis leído La casa de las flores muertas sabéis que Lord Chandler es un gran aficionado a la Astronomía. Una de las cosas de las que se precia el conde es la de haber asistido en Londres a la exhibición de un meteorito, el Cottage Wold.
 
       El 13 de diciembre de 1795, alrededor de las tres de la tarde, un gran estruendo parecido a una explosión fue escuchada por muchos vecinos de una aldea de Yorkshire, en Inglaterra. A algunos les pareció un ruido similar al que producen los cañones. A unas pocas millas de distancia de Wold Newton, acababa de caer un meteorito, que iba a ser conocido como Cottage Wold (o también meteorito Wold Newton). Los privilegiados que lograron ver la caída afirmaron que un cuerpo oscuro había atravesado el aire.






       El propietario de la tierra en la que se había producido ese acontecimiento era el comandante Edward Topham, no solo conocido por sus hazañas militares, sino porque además era dramaturgo y propietario de un periódico. Esto último, hizo que él mismo diera publicidad a lo ocurrido e incluso llegó a exhibir públicamente el meteorito en Londres, en la plaza Picadilly.

      La piedra extraterrestre no era muy grande, pesaba unos 25 kgs. El impacto originó un cráter de 91cm de ancho y de 18 de profundidad en una zona de roca caliza, que emitió calor durante bastante tiempo.

       El meteorito consta de dos partes: una de tierra y otra maleable. La parte terrosa contiene silicio, magnesio, hierro y una pequeña cantidad de níquel. La sustancia terrosa es similar al caolín. También incluía un compuesto de azufre y hierro. La ciencia moderna denomina a este tipo de meteorito como una condrita ordinaria L6. 



    Incluso hoy, el meteorito Cottage Wold es el más grande que se ha observado en Gran Bretaña y el segundo más grande registrado en Europa (el primero es el meteorito Ensisheim).   

       En 1804, un naturalista llamado James Sowerby, adquirió el meteorito y, en 1835, fue comprado por el Museo Británico. Hoy en día puede verse en el Museo de Historia Natural de Londres.

        
       En 1795 y durante un tiempo después, cuando aún no se tenían los conocimientos actuales, la caída del meteorito originó un debate sobre si se trataba de materia extraterrestre o no. Algunos afirmaban que los meteoritos eran rocas que la propia Tierra expulsaba y, por la gravedad, volvían a caer sobre ella.

      Hoy en día existe un monumento erigido en el lugar del impacto de la piedra en forma de obelisco.



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